Aleida Elsi Calleja Gutiérrez



Aleida Elsi Calleja Gutiérrez
Organización: Asociación Mundial de Radios Comunitarias México y Comunicación Comunitaria, A.C. (AMARC)
Tema: Participación ciudadana – Libertad de expresión y derecho a la información
Lugar de actuación: Distrito Federal, México
Su trayectoria

Aleida Calleja proviene de una familia campesina del estado de Puebla. Su tío abuelo murió por sus ideales y su padre fue un luchador social. Desde pequeña, reconoció que existe un problema fundamental en la naturaleza de las luchas de su comunidad, pero sólo varios años después se dio cuenta de que el gran problema es la invisibilidad.
La sensibilidad que Aleida adquirió en su infancia se profundizó durante los años posteriores de su educación, al enterarse de si-tuaciones que marcaron a nuestro país, tales como el movimiento estudiantil de 1968 y el papel que los medios jugaron en él.
Después de que terminó su educación superior, Aleida trabajó con comunidades marginadas de la Sierra de Puebla, en las que coordinó la creación de una radio que hablara en la lengua indígena de los habitantes locales y difundiera sus ideas y mensajes.
La reacción de incredulidad y sorpresa de la gente ante la propues-ta de Aleida le dio la clave sobre la importancia de dejar de ser seres anónimos para dar poder a las personas y sus comunidades.
Aleida tomó conciencia de que adquirir una voz que difunda y legitime las causas por las que se lucha es fundamental desde cualquier punto de vista. De ello surgió su ímpetu para lograr la democratiza-ción de esos espacios.


La organización: Asociación Mundial de Radios Comunitarias - México y Comunicación Comunitaria, A.C. (AMARC)

Las radios comunitarias son ejes centrales de la comunicación e información en México; sin embargo, han sido blanco de intentos de cierre y ataques por parte de las autoridades gubernamentales.
La campaña en contra de las radios comunitarias obedece a que, en México, el modelo de la radio comercial es privilegiado y no han disminuido sus prerrogativas. La información se vive como mercancía y no como un bien público. Lo reducido de la permanencia de esas radios se debe principalmente a la falta de sustento legal que apoye su existencia, así como a la presión de los grupos poderosos que controlan la mayor parte de los medios de comunicación en el país, lo cual da como resultado la carencia de diversidad en los mensajes de los medios de telecomunicación y un manejo unilateral de la información fundamental.
Cuando existe una situación como esa, las comunidades viven efectivamente sin voz y no sólo pierden la oportunidad de ejercer su derecho a comunicar, a informar y a estar informadas sino que se corre el riesgo de diluir sus identidades en el amplio campo de los mensajes manipulados.
Así fue como surgió AMARC, con el objetivo de impulsar el desarrollo de los medios ciuda-danos y comunitarios en México y lograr su reconocimiento legal para democratizarlos, así como garantizar el derecho a la informa-ción y a la comunicación para los ciudadanos mexicanos.

Desde su creación, AMARC ha obtenido importantes logros como, entre otros:

• La emisión de 10 permisos, de los 10 que se solicitaron ante el gobierno federal;
• La introducción de las pro-puestas para el capítulo de permisionarios en la Ley Federal de Radio y Televisión, que se discute actualmente en el Senado de la República;
• La realización de una serie de reuniones internacionales que han enriquecido la discusión sobre el tema y fortalecido las relaciones entre distintas radios comunitarias alrededor del mundo.
Recientemente, se ha iniciado la sistematización de la experiencia mexicana, con la que se editará un libro que cuente la historia del proceso de reconocimiento de las radios en México.
El modelo de alianzas

AMARC está formada por ocho personas con un presupuesto que proviene principalmente de fundaciones internacionales (el 60%) y recursos públicos (el 20%). El uso principal de los recursos es la gestión de licencias y la capacitación y producción con radios independientes.
La asociación ha construido alianzas con organizaciones e instancias nacionales e internacionales de derechos humanos, con líderes de opinión de posturas políticas diversas, con funcionarios públicos clave en el tema de la comunicación, con directivos de medios de comunicación de diferentes posturas, con legisladores de diferentes partidos, con académicos expertos en el tema y algunos intelectuales y artistas de renombre.
El modelo es considerado reproducible, porque está basado en una clara necesidad de comunicación que permite aglutinar a diversos actores públicos, privados y sociales de diferentes ideologías y llevar a cabo las gestiones legales que cada entorno requiera. También es posible reproducir los procesos de capacitación y producción.


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