Martha Isabel Ruiz Corzo “Paty”



Martha Isabel Ruiz Corzo “Paty”
Organización:Grupo Ecológico Sierra Gorda, I.A.P.
Tema: Medio ambiente–Educación, protección y conservación de los recursos naturales
Lugar de actuación: Querétaro, Qro., México
Su trayectoria

Todos sus colaboradores y amigos la conocen como Paty Ruiz Corzo, pero su nombre verdadero es Martha Isabel. Paty nació en Querétaro, Qro., y, aunque continúa viviendo en el mismo estado, desde hace ya veinte años vive en las montañas.
Su primera pasión fue la música: desde muy joven, se dedicó al violín y llegó a ser primer violín de la Orquesta de Cámara de la Ciudad. Su otra gran vocación fue el magisterio, que ejerció durante 16 años. Su labor en esa área le dio la oportunidad de enseñar a varias generaciones de jóvenes a apreciar y amar la belleza.
A los 30 años de edad, junto con su esposo e hijos, decidió iniciar una vida más austera y sencilla en la Sierra Gorda. Ahí, en una comu-nidad llamada Agua de Maíz, con la guía de la naturaleza, en medio de comunidades rurales y una im-pactante biodiversidad, encontró su verdadero camino: ponerse al servicio de la tierra, buscando el de-sarrollo social de sus habitantes.
Durante los últimos 20 años, Paty Ruiz ha viajado por toda la república haciendo una intensa labor de convencimiento para salvar al planeta, por lo que, en 1997, mediante un decreto presidencial, fue nombrada directora de la reserva de la biosfera, trabajo que absorbe todo su tiempo y la sitúa en el lugar preciso para defender el desarrollo sostenible de la Reserva.
En sus palabras: “La experiencia más grata y trascendental en mi vida ha sido el reencuentro con la naturaleza; su magnífica perfección y belleza; la fraterna generosidad de la vida, en donde todo se conjuga magistralmente”.


La organización: Grupo Ecológico Sierra Gorda, I.A.P.

Durante muchos años, la región situada en el norte del estado de Querétaro conocida como Sierra Gorda sufrió un lento proceso de degradación de sus recursos natu-rales debido, entre otras causas, a la tala clandestina, la ganadería excesiva, la cacería furtiva, el agotamiento de las fuentes de agua y el manejo inadecuado de residuos, todo lo cual ocasionó el empobrecimiento de los ecosistemas y de la población serrana.
Para dar una solución integral a esos problemas, en 1987 se creó el Grupo Ecológico Sierra Gorda, que, entre sus primeros logros, consiguió que las 383,567 hectáreas de extensión que constituyen la Sierra Gorda fueran reconoci-das por el gobierno federal como Reserva de la Biosfera. El Grupo es una organización ciudadana que ha orientado sus esfuerzos hacia la búsqueda de la sostenibilidad de los recursos naturales y hacia la lucha contra la pobreza, la marginación y el desempleo de los 100,000 habitantes de los cinco municipios que-retanos que forman la reserva, a través de acciones de saneamiento y restauración, diversificación productiva, capacitación, manejo de recursos naturales, concertación interinstitucional y gestión de recursos, así como de una intensa promoción de la participación social.
Su programa de educación ambiental comunitaria ha sido fundamental para crear nuevos hábitos y actitudes entre las más de 23,000 personas que participan a través de diversas redes ciudadanas, como los enlaces comunitarios, los vigilantes sociales y los brigadistas voluntarios contra incendios.

El modelo de alianzas

La organización propone un modelo de manejo de coadministración de la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda en el que, en la alianza principal del modelo, participarían la dirección de la misma reserva y la sociedad civil, representada por el Grupo Ecológico Sierra Gorda, I.A.P., Bosque Sustentable, A.C., y Joya del Hielo, A.C.
Además de las tres últimas instituciones mencionadas, que se encargan del manejo y la puesta en práctica del proyecto, los prin-cipales organismos que ya están trabajando de manera cercana son: la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de la Secreta-ria del Medio Ambiente y Recursos Naturales, que ejecuta el proyecto, y la representación local del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que lo administra.

Para la puesta en práctica, se han creado alianzas con más de 72 organismos, entre dependencias de gobierno, fundaciones y organizaciones nacionales e internacionales, comunidades e instituciones educativas. También se cuenta con la participación de socios como Ashoka, Fundación Schwab, ECOCE, Fundación Gonzalo Río Arronte, Nacional Monte de Pie-dad, Forest Trends, Shell México y el U.S. Forest Service.
En el sector público, la red de patrocinadores son el Instituto Nacional de Desarrollo Social, la Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente, el Centro Nacional para la Cultura y las Artes y la Secretaría de Educación Pública, entre otros.
Otra parte importante para llevar a cabo el proyecto son los actores locales, entre ellos, niños, enlaces y comunidades.
Algunas de las alianzas se han logrado a través de la difusión en los medios nacionales e internacionales, así como de una activa participación en foros y eventos.
El resultado ha sido una colaboración significativa en proyectos como la construcción del Centro de Capacitación para el desarrollo del ecoturismo y productivo.
La solidez del proyecto está respaldada por los 17 años de experiencia que tiene el Grupo Ecológico Sierra Gorda y por el valor intrínseco de su causa.
Sólo en México, existen 150 Áreas Naturales Protegidas en las que se podría reproducir el modelo de alianzas que propone.


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