Héctor Castillo Berthier



Héctor Castillo Berthier
Organización: Investigación y Desarrollo de Proyectos S.C., Proyecto “Circo Volador”
Tema: Preservación de la cultura – Educación para jóvenes
Lugar de actuación: México, Distrito Federal
Su trayectoria

Héctor Castillo nació en la ciudad de México en el seno de una familia de clase media del barrio de La Merced; en sus propias palabras: “Viví entre dos mundos, el de una familia fuerte, amorosa y unida y el de un barrio que se fue deteriorando rápidamente durante mi infancia”.
Héctor estudió sociología y, para su trabajo de titulación, hizo una investigación entre los recolectores de basura de la ciudad de México que, una vez publicada, recibió el nombre de La sociedad de los basureros. Para lograrlo, él mismo comenzó a trabajar como recolector, barrendero y pepenador de basura, ganándose la confianza de la comunidad e incluso convirtiéndose en uno de ellos. Los dos libros que publicó basado en su experiencia representan una investigación fundamental sobre las realidades de esa subcultura y llevó a un esfuerzo por combatir la corrupción y atender las necesidades de esas comunidades.
Una vez perfeccionado su método, aplicó un mecanismo similar en su trabajo con los jóvenes. La experiencia de su investigación, los importantes resultados obtenidos sobre la vida urbana y su cercanía con la gente joven lo llevaron a aprovechar la oportunidad y desarrollar el proyecto “Circo Volador”. Gracias a que es un amante de la música, Héctor se ganó la confianza de los jóvenes y fue aceptado por ellos en virtud de su posición como baterista de una banda de rock.


La organización: Investigación y Desarrollo de Proyectos S.C., Proyecto “Circo Volador”

Los jóvenes mexicanos son un sector capaz de generar propuestas y actuar en diversos campos. Uno de ellos es el trabajo cultural, el cual les sirve como herramienta para enfrentar la marginación y forjar proyectos de vida digna. Ante la inexistencia de una política pública efectiva para los jóvenes, es necesario crear, desde la sociedad civil, espacios que ofrezcan una alternativa para ellos. Así fue como surgió “Circo Volador”. Actualmente, el proyecto tiene su sede permanente en un antiguo cine, en donde ha logrado mantener, en los últimos tres años, 50 talleres de capacitación, 25 obras de teatro, 350 programas de radio, 20 maratones de cine y 250 conciertos y un estudio de grabación, entre otras actividades, con una asistencia superior a los 120 000 jóvenes.

El modelo innovador de financiamiento

Circo Volador genera ya el 60% de sus recursos, el 90% de los cuales se obtiene de los conciertos que se presentan en su espacio, y su proyecto ha sido crear dos empresas que se basan en actividades que han formado parte de la misma iniciativa durante varios años, lo que ha permitido conocer de cerca los resultados obtenidos y el mercado al que va dirigido:

La productora de conciertos

Hasta ahora, la organización percibe sólo un porcentaje por fungir como arrendadora; pese a ello, los promotores no obtienen las ganancias que podrían, pues tienen que alquilar el equipo, lo cual resulta en un gasto excesivo.
Circo Volador busca inversionistas que deseen participar en un negocio probado, con un nicho de mercado cautivo, con un rendimiento de la inversión en el mediano plazo y con utilidades superiores a lo que ofrecen las inversiones bancarias o bursátiles. Por medio de esas alianzas, se podría adquirir el equipo y acondicionar el espacio para expandirse a otras presentaciones afines que le permitieran ampliar las oportunidades de negocios.

El taller de artes gráficas

Los dos cursos con mejores resultados de los que se ofrecen en Circo Volador han sido los de diseño gráfico básico y serigrafía, debido a que ambos proporcionan el aprendizaje de un oficio con el que los jóvenes elaboran productos relacionados con sus gustos, como playeras estampadas, carteles, volantes, tarjetas, mantas, pendones, vasos, ceniceros, etc. Durante los conciertos musicales, tanto en los que se presentan en las instalaciones de Circo Volador como en los demás foros, se genera un gran mercado para sus productos.
Si el proyecto Circo Volador contara con una inversión suficiente, se podría crear una escuela de artes gráficas, con lo que se abarcaría el proceso completo de esa industria.
Detrás de Circo Volador, está Héctor Castillo Berthier, quien ha logrado unir la investigación social con la aplicación directa, obteniendo soluciones de largo plazo para generar cambios positivos, al mismo tiempo que documenta la experiencia y desarrolla nuevas metodologías. Su relación con la gente joven y su lugar en la comunidad universitaria y académica le han dado una posición única para tender un puente entre sectores y mundos que normalmente están muy alejados entre sí.

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